domingo, 2 de septiembre de 2012

Capítulo 3



Capítulo 3.- Competencias del educador ante el reto de la sociedad del conocimiento

La historia de la humanidad, se ha visto involucrada en tres grandes acontecimientos que han producido cambios profundos en la sociedad: La Revolución Agraria, la Industrial y la del Conocimiento (en la actualidad)

La fuerza del cambio en la tercera revolución, es la tecnología informática y las comunicaciones. Las TIC están promoviendo cambios en todos los sectores sociales a nivel mundial, creciendo el número de usuarios de Internet cada día, como podemos seguir en la siguiente dirección: http://www.exitoexportador.com/stats.htm

La importancia de la formación continua y el desarrollo profesional del educador social en aspectos relacionados con las competencias TIC en la sociedad actual es incuestionable.

Por este motivo, este capítulo se centra en el análisis y reflexión de las competencias que el Educador social debe adquirir y entrenar para que además de emplearlos en la Sociedad del Conocimiento, le hagan sentirse satisfecho con su trabajo.          

Las Redes Sociales son el punto de encuentro más común para la población mundial del siglo XXI, que invierte gran parte de su tiempo en comunicarse, especialmente vía Internet. Es por esto que el educador social, cuya diplomatura se crea en octubre de 1991, juega un papel fundamental hoy en día en la alfabetización digital, surgida de un nuevo modelo socioeconómico que se nutre de la Información y la Comunicación, creando a lo largo de los últimos años, una brecha digital en algunos sectores de la población, especialmente en las generaciones adultas.

Uno de sus principales objetivos, es facilitar la integración en las Redes Sociales de los ciudadanos; hacer de mediador entre los diferentes colectivos, para que cada cual construya su propio espacio dentro de su entorno; y muy especialmente, intervenir en situaciones de conflicto, enseñando a usar a las personas con dificultades de promoción social y cultural, las herramientas y recursos, internos y externos, que les permitan vivir de acuerdo a sus ideas o valores.

Los instrumentos de actuación que utiliza son educativos, y los contextos en los que trabaja se hallan en la sociedad, cualquier área socioeducativa donde se produzcan interacciones entre personas, pueden ser “objetivo” de intervención del educador.

De igual forma que a los ciudadanos y ciudadanas que conviven y se relacionan en esta sociedad se les exige una serie de capacidades relacionadas con la tecnología (T), la Información (I) y la Comunicación (C), al profesional de la educación también, ya que con frecuencia, van a comprobar que la formación inicial recibida referente a las competencias derivadas de su profesión, no ha sido suficiente para responder al reto que exige trabajar en diferentes ambientes socioeducativos, en especial con ciertos colectivos que necesitan urgentemente alfabetización digital, para “romper” la brecha digital, además de enfrentarse a las tareas que surgen en el día a día para las que necesitará documentarse, comunicarse, diseñar recursos didácticos, trabajar en grupo, gestionar, etc.

Debido al abaratamiento de los equipos informáticos y del acceso a internet, tanto los educadores, como los estudiantes, han encontrado en estos un gran aliado para mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje, pudiendo acceder a una gran variedad de posibilidades de formación continua y de desarrollo profesional, adaptándolos a sus necesidades de espacio-tiempo (ruptura de barreras espacio-temporales).

De cualquier modo, no en todos los sectores poblacionales ha sido así, y de hecho para el profesional de la educación social, la alfabetización digital, es uno de sus retos más importantes.

Académicamente cuando un estudiante del grado de educación social por la UNED, obtiene su título, se acredita que está capacitado para llevar a cabo las siguientes competencias como: Gestionar y planificar la actividad profesional; Desarrollar procesos cognitivos superiores; Gestionar procesos de mejora, calidad e innovación; Comunicarse de forma oral y escrita en todas las dimensiones de su actividad profesional con todo tipo de interlocutores; Utilizar de forma eficaz y sostenible las herramientas de la sociedad del conocimiento; Trabajar en equipo; Desarrollar actitudes éticas de acuerdo con los principios deontológicos y el compromiso social; Promover actitudes acordes a los derechos humanos y los principios democráticos.

Si además de las competencias académicas adquiridas, queremos desenvolvernos adecuadamente en la Sociedad del Conocimiento, nos encontramos con que uno de los escenarios más adecuados para enseñar competencias es Internet, que además de ser un buen medio para socializarnos, también lo es para desarrollarnos profesionalmente. De acuerdo con Monereo y otros profeisonales (2005) estas son las competencias sociocognitivas básicas que una vez graduado el educador social ha de haber alcanzado:

COMPETENCIA
EJEMPLIFICACIÓN
Buscar Información y aprender a aprender
  • Persona que aprende de forma permanente, adaptándose a los cambios tecnológicos de cada momento.
  • Autodidacta
  • Aprende de forma autorregulada.
  • Incorpora sus experiencias personales como recurso.
  • Conocedora de los recursos que ha de utilizar en cada contexto.
Para aprender a comunicarse
  • Persona que usa el lenguaje especifico de cada disciplina
  • Maneja la comunicación multimodal del siglo XXI
  • Prioriza los aspectos semánticos de la comunicación
Aprender a colaborar
  • Persona capaz de aprender de forma cooperativa.
  • Puede aprender y trabajar en RED, en y desde cualquier punto y en cualquier momento.
  • Tiende a transformar la institución en la que trabaja, si no son colaborativas.
Aprender a participar en la vida pública
Las redes sociales como Tuenti, Facebook, MySpace, etc. Facilitan:
  • Construir una identidad propia con el propósito de mejorar el mundo.
  • Posibilitar la participación activa en la vida pública dentro de asociaciones, ONG, etc.
  • Fomentar la empatía y tolerancia que favorece el diálogo y facilita el consenso.
  • Despertar el pensamiento crítico para defenderse de la manipulación de los medios de comunicación por ejemplo.

En conclusión, se puede afirmar que el educador social del siglo XXI, ha de ir sumando a las competencias básicas y generales adquiridas a lo largo de su carrera académica, a través de experiencias profesionales y personales y de estudios e investigaciones de otros profesionales, todas aquellas que surjan de la aplicación en las aulas de las nuevas tecnologías, que debido a su constante transformación, requieren una permanente atención.


MANUEL AREA MOREIRA; Catedrático de Tecnología Educativa de la Universidad de La Laguna (España)

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