Capítulo
2. El educador ante el dilema de los medios y recursos tecnológicos
Las formas de comunicación siempre han estado en
proceso de transformación, con el fin de adaptarse a las nuevas necesidades
comunicativas que las sociedades emergentes demandan, haciendo que a los modos
ya existentes, se vayan sumando otros, que serán más o menos utilizados, en
consonancia con el grupo social y sobretodo generacional al que se pertenezca.
El saber comunicarse utilizando los recursos que
nos ofrece el tiempo en el que vivimos, es de vital importancia para
transformar la vida de las personas, para alcanzar la suficiente autonomía, así
como para relacionarse adecuadamente con el entorno, y para alcanzar un
desarrollo humano y social satisfactorio.
En la sociedad del siglo XXI las formas y los
medios de intercambiar conocimientos está en permanente evolución, debido
especialmente a los avances tecnológicos. Tanto Internet, como los SMS de los
teléfonos móviles, disponibles en cualquier momento y desde cualquier lugar,
contribuyen al aumento de la participación político-social.
Todo esto hace que el educador de hoy en día,
que cuenta con el apoyo de numerosos recursos educativos para reforzar los
procesos de enseñanza-aprendizaje, se enfrente al gran reto, de saber manejar,
aplicar y adaptar en el aula, las herramientas didácticas que la tecnología ha
desarrollado en los últimos años, la cual avanza a tal velocidad que algo
considerado puntero pocos meses atrás, de repente quede obsoleto, quedando en
desuso.
A
los recursos educativos convencionales de los dos primeros tercios del siglo XX
y los recursos audiovisuales de los años
80, el educador ha de incorporar los de las nuevas tecnologías, en especial,
los servicios telemáticos (páginas WEB, weblogs, webquest, correo electrónico,
chats, foros, presentaciones multimedia, unidades didácticas, cursos
online...), ya que su conocimiento y dominio, le servirán para descubrir nuevas
formas de implicar y motivar a los estudiantes, mostrándoles las múltiples
funciones que pueden realizar, aprovechando que la mayoría son ya usuarios de
estos recursos en la vida personal.
Estos
recursos son un gran aliado para el educador, facilitándole:
- Proporcionar información La mayor parte de los medios didácticos proporcionan información: libros, programas informáticos, vídeos, presentaciones, etc...
- Guiar los aprendizajes de los estudiantes, Ayudando a organizar la información, a relacionar, crear y aplicar nuevos conocimientos. Como lo hace un libro de texto por ejemplo.
- Ejercitar habilidades, entrenar en calidad de usuario en el manejo de programas informáticos.
- Motivar, despertar y mantener el interés. El educador tiene que motivar al estudiante para que saque el máximo rendimiento de un buen recurso didáctico y que sepa apreciar sus resultados.
- Evaluar los conocimientos y las habilidades adquiridos, al igual que ocurre en el apartado de actividades de los libros de texto o en el caso de los materiales multimedia que tutorizan las actuaciones del usuario.
- Proporcionar simulaciones que ofrecen entornos para la observación, exploración y la experimentación, (simuladores de vuelo, de navegación por mar, de conducción por carretera, etc)
- Proporcionar entornos para la expresión y creación. Como ocurre con los procesadores de textos o los editores gráficos informáticos.
Lo más importante es que cualesquiera que sean
los recursos y herramientas didácticas que se utilicen con los estudiantes, han
de estar siempre contextualizados en el marco del diseño de cada intervención
educativa, considerando todos los aspectos y los elementos curriculares
específicos que se dan. Esto permitiré que diseñemos actividades de aprendizaje
y metodologías didácticas eficientes, que nos conducirán al logro de los
aprendizajes previstos.
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